lunes, 21 de septiembre de 2020

Restaurante de caza

Este restaurante cerró sus puertas en el año 2013. Desde entonces, los 20.000m2 de local han permanecido casi intactos gracias a su seguridad. Apenas se notaba el paso del tiempo, reflejado solo en el mal estado de la madera en algunas sillas y mesas y el desmantelamiento de algunas zonas. Fue sorprendente encontrarse todo perfectamente en su lugar, sillas arrimadas y mesas preparadas para el banquete. 

Como pudimos comprobar, en este restaurante también se organizaban bodas y comuniones, el local es grande y se presta para ello. Había grandes mesas circulares giratorias donde se colocaba toda la comida y se iba rotando al gusto del comensal. Nunca había visto tal cosa en un restaurante gallego

Una sala a destacar de este lugar, es un comedor trasero "decorado" con cabezas de venado disecado. Parece que las carnes era una de las especialidades en este restaurante.

El local y el terreno se encuentran en venta a la espera de ser comprados en algún año próximo. Mientras tanto las zarzas ya invaden la terraza y toda la zona exterior.































viernes, 28 de agosto de 2020

La casa del letrado

 

Nos adentramos de nuevo en una casa abandonada con un aspecto bastante humilde por fuera pero con mucha sorpresa en su interior. 
Su acceso no fue nada fácil, un balcón con la puerta abierta era la única manera de entrar, así que con un poco de agilidad estábamos dentro. Lo mismo para salir, ya que para conservar los lugares la idea es dejarlos tal y como estaban, sin dejar más acceso del que había.
Una vez dentro, comprobamos que aun tenía  mucho mobiliario y objetos personales de la familia que allí vivió. Un importante letrado de la localidad con su esposa y un hijo que también estudió la vocación de su padre. 
En general la casa estaba bastante revuelta. Había cantidad de libros y documentos esparcidos por la vivienda. Parecían estar sacados de los armarios del despacho. Una habitación distinguida de la casa en la que seguramente habría documentos importantes que ya fueron retirados. Aun así, rebuscando se encontraban cosas curiosas. 
Buscando fechas para datar el abandono de la casa, encontramos alguna revista del 2006, pero quizás haya sido antes el abandono familiar y en fechas mas recientes se hayan pasado a revisar la casa. Ya que el deterioro en algunas zonas era bastante grave.



















martes, 18 de agosto de 2020

La casa de la adolescente

 

En nuestro recorrido en busca de abandonos, se nos presenta en la nacional esta casa. Una fachada vieja, verja oxidada y jardín descuidado, motivo suficiente para parar el coche y echar un vistazo. Como siempre, buscamos un momento oportuno para entrar y probamos a ver si tiene acceso. Si no lo tiene, media vuelta y a seguir buscando, si tiene acceso (puerta o ventana rota o abierta), cámara en mano y para adentro con todo el respeto. En el momento que no se respeta alguna “norma” de esta afición, solo podemos atribuirnos como vándalos y no fotógrafos.

Esta es una casa humilde Portuguesa de comienzos de siglo XX abandonada desde 1997 y en general bastante intacta desde esa fecha.

Su distribución es de tres habitaciones, cocina, salón, comedor y baño exterior. Ver el cuarto de baño en el exterior, anexo a la vivienda, es bastante frecuente encontrarlo en casas antiguas.

La cocina era de lo más retrógrada, sin techo, dando directamente al desván. El salón estaba bastante completo, con televisión y armarios llenos de vajilla. Una de las habitaciones estaba llena de trastos viejos almacenados. Otra habitación, la de matrimonio, con apenas la cama y el armario, bastante limpia.

La última habitación fue para mi la sorpresa de la casa, ya que estaba llena de posters y recortes de revistas de adolescente de aquella época. Famosos, grupos de música, publicidad de discotecas.. ropa de chica en el armario, un cassete, libros de dibujo y el nombre de la chica por varios escritos. Un escaparate de la vida adolescente retrocediendo en el tiempo treinta años atrás.

Luego otra sorpresa fue ver una silla de ruedas en el recibidor, quizás usada en la última vida de la casa y tal vez de su dueño/a.

El motivo del abandono es desconocido, cada uno que deje fluir la imaginación.