La villa decay


Nos colamos en una villa portuguesa del siglo XIX donde se aprecia que residió una familia apoderada de la época.

Tras esquivar un alto portón de entrada principal al terreno, pudimos observar con más detalle la fachada trasera de la casa, por la que conseguimos colarnos al interior de la villa.

Toda la parte baja de la vivienda era una enorme bodega llena de barriles, por lo que debían tener grandes extensiones de cultivo y de viñedo, lo que pudo dar mucho dinero a la familia y construir semejante casona.

Una vez dentro, comprobamos que el estado de la casa era bastante crítico, con varias zonas ya derrumbadas del tejado, hubo que ir transitándola con mucho cuidado. El estado de abandono era brutal, la humedad hizo pudrir casi toda la madera y el paso del tiempo se apodera de todo. A su vez la casa estaba cargada de mobiliario de la época y objetos bien antiguos, lo que hacía unos escenarios realmente decadentes e ideales para lo que buscamos. El papel de pared desgastado, lleno de moho, pero los cuadros aun colgados. Las camas hechas, pero parte del techo desplomado encima..  rincones intactos con toda su decadencia.

Es de estos lugares que sales y te quedas pensando que sería y será de ellos. Cuánto tiempo más va a aguantar así.. Solo tienes las fotos de lo que viste, que nunca harán justicia al recuerdo y la sensación de haber estado en allí, pero que me gusta compartir.






















El Chalet de los baños

 

A vista de Google maps dimos con este curioso lugar, guiño a los nuevos exploradores que nos preguntan cómo encontramos los sitios. 

Realmente hasta llegar allí no sabíamos con lo que nos íbamos a encontrar. Pues nada más asomarnos por un muro lateral, comprobamos que se encontraba en el estado de abandono tal cual se apreciaba por esa vista satélite de Google, un terreno totalmente salvaje, una piscina vacía en la que poco a poco empieza a tupirse de maleza y una fachada de la casa muy descuidada, con una galería de madera podrida a punto de venirse abajo.

El chalet es enorme, con dos pisos de vivienda y un bajo con asador y garaje, además de tremendo terreno con vistas al mar y esa maravillosa piscina. Todo esto había que imaginárselo con vida, con los niños correteando por el jardín y dándose un chapuzón, mientras los mayores hacen la brasa para el churrasco o disfrutan de esas pedazo vistas en el porche. Esto me pasaba por la cabeza mientras hacía las fotos.. como en tantos lugares que han quedado misteriosamente paralizados en el tiempo sin saber por qué. 

Aquí vivía gente de dinero, claro está, y es probable que algún hijo/a o nieto/a no pudiese heredar y mantener el chalet, pero hasta que punto lo dejas morir así? Un sin sentido..

Lo que más nos sorprendió dentro del chalet es la cantidad de cuartos de baño y lo bonitos que eran. Cada uno era de azulejos de distintos colores y con detalles de animales en cada agarradera. Se me pasaba el tiempo volando fotografiando esos colores que entraban por la ventana.

Es sorprendente que se conserven lugares así de intactos libres de vandalismo, donde solo notas la presencia del paso del tiempo.