La vieja estación

 

Os voy a mostrar un lugar que muchos podréis identificar, ya que ha formado parte de la vida cotidiana de muchas personas hasta no hace mucho tiempo. 

Se trata de la vieja estación de autobuses, cerrada en 2022 por el traslado de todas las operaciones de autobuses a la nueva estación intermodal, ubicada en una zona más céntrica de la ciudad.

Cuántas veces he transitado esta mítica estación para viajar en autobús antes de tener coche. La verdad es que siempre la recuerdo bastante vacía en cuanto a establecimientos comerciales. Tenía un solpark que era una tienda de ocio con maquinas de juego, pero lo dicho, solía estar bastante vacío en general. También tenía un par de tiendas de ropa y moda, una peluquería, un pequeño estudio de grabación, un kiosko (bastante caro) y una cafetería muy sosa donde no te quedaba otra opción para tomarte un café antes de que partiera el autobús. 

Otro gran recuerdo que tengo de este lugar es ver a los breakers bailar en su esquina de la estación. Tenían un lugar a cubierto, con suelo de baldosa lisa y hasta una toma de enchufe para conectar altavoz. Allí entrenaban casi todos los días, era como un punto de reunión.

Es una sensación extraña, como de hacerse mayor, el explorar un lugar que está ahora abandonado y del que recuerdas perfectamente cuando estaba en activo. Esto con el tiempo supongo que pasará con más de un lugar. A veces es ley de vida, pero en términos urbanísticos.

A su vez es bastante triste ver como un edificio que conoces tan grande lo dejan tanto tiempo en desuso, con la de iniciativas que puede tener para la ciudad. Pero desgraciadamente ya sabemos como van de lentas estas cosas, con tanta burocracia de por medio. Mientras tanto, el espacio de la antigua estación ha pasado a ser un aparcamiento temporal, con chabolas de varios indigentes durmiendo en las inmediaciones.. 

El lugar cuenta con planes de futuro para convertirse en una zona verde y de ocio, pero también los tiene la panificadora y lleva más de cuarenta años abandonada.












































La casa extraña

 

No fue nada fácil acceder al recinto de esta casa, que con el paso de los años se va convirtiendo en una selva tupida de silvas y otras plantas que ocultan varias de las esculturas de piedra que hay por el jardín. Indicios de que merecería la pena entrar.

Hacía muchos años que nadie andaba por allí, las telas de araña estaban por todas partes, así que tuve que recurrir al viejo truco de la escoba circulando por delante mía. 

La distribución de la casa era realmente extraña. Por desgracia ya había sido en gran parte vaciada, pero aun permanecían restos de objetos, cuadros y demás pertenencias que algún día tendrían más sentido que ahora. 

La decadencia era notable en cada rincón, el papel de pared apenas resiste ante el paso del tiempo y la humedad, y la madera de los muebles estaba infestada de polilla.

Como en cada lugar, a medida que lo iba explorando y fotografiando, me inundaban las preguntas de siempre: por qué ha quedado todo así, cuando se han ido, a donde.. una propiedad así vale mucho dinero. Es una pena verlo todo así, pero a la vez me sentía afortunado de ver un lugar que quizás vaya a desaparecer, como pasa con muchos otros.