Base franquista


Nos adentramos en un complejo de edificios invadidos por la naturaleza, sin saber la historia que tenían ni lo que nos íbamos a encontrar.

Cada paso antes de poder adentrarte en algún edificio era difícil, ya que tenías que avanzar por caminos de zarzas. Una vez dentro, poco a poco fuimos averiguando el uso de todo aquello. Nos encontramos con camas, baños múltiples, un gran comedor.. estábamos en un edificio de barracones. En otro había peluquería, casino y un salón espectacular, con una chimenea donde lo entendimos todo. En lo alto tenia un gran escudo franquista, quizás el más grande que me encontré hasta la fecha.

En el mundo de los lugares abandonados es frecuente encontrar edificaciones que llevan en desuso desde tiempos de la guerra, concretamente desde tiempos de la dictadura, por lo que ya nos hemos encontrado con mucha simbología del régimen franquista, generalmente destrozados, tachados y vandalizados. Pero este no, esta imponente chimenea se ha conservado hasta la fecha en aquel salón lleno de decadencia.

¿Os imagináis ese salón en su época de esplendor? es un pensamiento que habitualmente me invade mientras exploramos lugares así. En este lugar me imaginé a los altos cargos reunidos sentados en esos sillones tomando un café, al calor de la chimenea, hablando de.. bueno, mejor no saberlo.

Ahora nos situábamos un poco mejor en la línea de tiempo pero, no desciframos del todo el alcance de tremendos edificios.

Pues bien, después buscando por internet ahí supimos la verdadera historia de este lugar.

Se trata de una fábrica de armas fundada en el siglo XVIII, esencial en el desarrollo de la industria militar española. Con el primer edificio de la fábrica vinieron los demás, un poblado para los trabajadores, pabellones, cuarteles para los operarios, cantina y hasta un casino.

En la fabricación se hacían sobre todo cañones, armas y municiones. Una producción que se incentivó a consecuencia de las dos guerras mundiales y la guerra civil española. Una vez pasadas las guerras, la producción fue a menos, quedando una gran parte de las instalaciones abandonadas entrando el nuevo siglo XXI.












































Villa Velutina

 

No fue nada fácil de encontrar ni de entrar a esta casa. Entre el pueblo pasa completamente desapercibida y ninguno se esperaba semejante categoría de lugar. 

Investigando por los muchos documentos que tenía la casa, entre cartas, revistas, postales y demás escritos de diferentes épocas, averiguamos que la propiedad perteneció a un terrateniente importante, del que seguramente heredaron pertenencias las siguientes generaciones. Había muchas postales y cartas desde Brasil y desde Alemania, lo que también nos indica que una parte de la familia tuvo que emigrar y quizás a día de hoy alguien siga por allí.. por que la casa esta sin habitar desde hace por lo menos veinte años.

Tiene signos evidentes de abandono y deterioro por el paso de los años. Las humedades están afectando a muchos techos y suelos de madera. Lo curioso y ya acostumbrados de verlo en muchos lugares, es como han dejado todas sus pertenencias, ropa, documentación y mobiliario valioso como es un piano de pared. 

Este piano que nos encontramos no era cualquier piano. Está firmado por un fabricante que trabajaba para la corte real de la región de Sajonia en Alemania, datado entre 1885 y 1915, época dorada de fabricación de pianos en Alemania. Tenía logrados tallados de madera y una robustez que no debía ser fácil moverlo. Encima, como también suele ser habitual, figuras religiosas, que en realidad estaban por toda la casa.

El título que le damos a este lugar viene dado por un tremendo nido de avispa asiática, más conocidas como velutinas (el nido ya no tenía actividad) en la esquina de la galería. La avispa ha elegido una galería preciosa para anidar, aunque a los dueños no les haría tanta gracia.