El viejo balneario


En Galicia salen lugares abandonados de debajo de las piedras, ¿Qué triste no? aunque.. a mi cámara le parece fenomenal, una oportunidad única para retratar pedazos de historia.

Y tanto si es historia, un balneario de 1928 que lucha por sobrevivir.

Cuando se descubrió que allí se ubicaba un manantial con un agua llena de sales minerales, se empezó a hacer negocio. El turismo vino y los hoteles comenzaron a aflorar.

Este viejo balneario lleva en desuso desde 1997 y desde entonces el edificio ha servido como almacén hotelero, conservando aun por sus oscuros pasillos bastante material e incluso restos del antiguo casino.

Buscando información sobre este lugar, leí que antiguamente había un pasadizo subterráneo datado de 1908 que conectaba el manantial con un hotel, pero fue destruido por la construcción de otro hotel en la zona..

Siempre tubo ambiciosos proyectos de recuperación pero ninguno salió adelante, los planes se vieron truncados por informes negativos de la Xunta, que obliga a reformular los proyectos.

Por lo que sabemos ahora pertenece a un fondo de inversión americano, por tanto sigue en paradero desconocido, a merced del paso del tiempo. Las plantas enredaderas son las únicas que se van adueñando del lugar































La villa Art decó

 

Os muestro una preciosa villa que lleva en venta demasiados años, y digo demasiados por que necesita urgentemente un comprador que la rehabilite y frene el grave deterioro que sufre cada año que pasa sin mantenimiento.

Pero nosotros no nos dedicamos a eso, si no a mostrar la decadencia que generan este tipo de lugares, ocultos para la sociedad.

Toda la casa en si es una obra maestra de principios del siglo XX. Por fuera destaca un detallado trabajo de piedra, con una arquitectura ecléctica llena de elementos neobarrocos. Por dentro, en la vivienda destacan amplios espacios, de techos altos y paredes decoradas con azulejos de colores de un estilo art decó. Una elegante escalinata central te lleva al segundo piso de vivienda y a la buhardilla, con alguna que otra cama también, típico de estas casas unifamiliares donde podían convivir más de diez personas. 

La decadencia sufrida por el paso del tiempo está presente en toda la villa. Paredes mohosas y agrietadas, techos donde ya no resisten las molduras de escayola y un mobiliario totalmente de otra época, que quedó tal y donde estaba en su último día de uso. 

Es triste, si, es como presenciar la muerte, o el final de una vida gloriosa. Pero a su vez son escenarios llenos de sensaciones y energías, las cuales intentamos plasmar con respeto y una cámara para poder mostrar este reportaje.